Nos atrapó el tema de los caramelos aunque no tengamos bien en claro cómo fue ni por qué. Algunos arriesgaron sus teorías sobre la clave del éxito: cuando haces un movimiento acertado, los “Sweet”, “Delicious” o “Tasty” te sacan una sonrisa; alegría temporal. El Candy Crush cambió el concepto típico del videojuego pasando de perder, perder y perder a ganar, ganar y seguir ganando. Nunca un Game Over, tampoco un final feliz: King, la desarrollara, trabaja continuamente en la creación de nuevos niveles.
La clave para enganchar a tanta gente y mantenerla atenta es una sola. El Candy no genera "adicción", sino que tiene “estímulos supernormales" esmeradamente calculados por matemáticos, programadores, diseñadores gráficos y sociólogos para producir un juego lo suficientemente desafiante como para que no te aburra, pero no tan difícil como para que te sea frustrante.
En otras palabras... cuando estás por revolear el Mouse enojado por estar clavado en el nivel 65, 148 ó 325, el software está programado para hacerte la vida más sencilla y en el reparto de caramelos facilitarte la creación de bombas para seguir adelante.
jueves, 22 de agosto de 2013
El secreto detrás del Candy Crush
Es el juego que jugamos vos, tu compañero de banco, sus hermanos, y yo. Todos. Hasta tu mamá. No por nada Argentina es el segundo país donde más se despunta el vicio de romper una golosina detrás de la otra después de Taiwán. Alrededor del mundo somos más de 600 millones de personas los que entramos a diario a Facebook para darle un ratito al Candy.
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